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Calefacción

Cuando necesitas calentar una habitación concreta, complementar la calefacción principal o disponer de una fuente de calor que puedas utilizar solo cuando hace falta, la calefacción eléctrica ofrece diferentes alternativas.

En ORION91 encontrarás calefactores eléctricos, convectores y estufas eléctricas de resistencia para distintos usos dentro del hogar.

Antes de elegir, hay una cuestión más importante que buscar simplemente el aparato con mayor potencia: ¿quieres notar calor rápidamente, calentar progresivamente una habitación o tener una fuente de calor localizada?

Calefactor, convector o estufa: ¿qué necesitas?

Aunque todos funcionan con electricidad, la forma en la que proporcionan calor y el uso para el que resultan prácticos es diferente.

· Calor rápido al entrar en una habitación: calefactor eléctrico.

· Un aparato compacto y fácil de trasladar: calefactor portátil.

· Calentar progresivamente el aire de una estancia: convector.

· Sentir calor directamente cerca del aparato: estufa de cuarzo o halógena.

· Una fuente de calor localizada bajo una mesa: brasero eléctrico.

No hay una opción adecuada para todos los casos. El tamaño y aislamiento de la habitación, el tiempo de utilización y la zona que quieras calentar son factores más útiles para decidir que comparar únicamente los vatios.

Calefactores eléctricos: calor rápido cuando lo necesitas

Los calefactores eléctricos están especialmente indicados cuando buscas elevar rápidamente la sensación de calor en una zona o habitación.

Su funcionamiento habitual combina una resistencia eléctrica con un ventilador que impulsa el aire caliente hacia el exterior. Esto permite empezar a notar el calor poco después de encenderlos.

Por esa razón son una opción práctica para usos relativamente puntuales: calentar una habitación antes de utilizarla, aportar un extra de calor durante unas horas o utilizar calefacción solo en la estancia en la que te encuentras.

Dentro de esta familia también existen diferencias. El formato, la potencia, los modos de funcionamiento, el termostato o funciones como el temporizador pueden hacer que dos calefactores aparentemente similares respondan a necesidades distintas.

Convectores eléctricos: para calentar el aire de la habitación

Un convector funciona de otra manera. El aire frío entra en contacto con el elemento calefactor, aumenta su temperatura y asciende. A medida que este proceso se repite, se genera una circulación natural del aire dentro de la estancia.

Esto hace que el calor se perciba de una forma diferente a la de un calefactor con ventilador.

Si buscas calentar progresivamente una habitación en lugar de recibir un flujo directo de aire caliente, un convector puede resultar más adecuado.

Al comparar modelos, revisa especialmente la potencia disponible, los niveles de funcionamiento, la presencia de termostato y, cuando exista, el temporizador o programación.

Estufas eléctricas: calor más localizado

Las estufas de resistencia resultan especialmente interesantes cuando buscas sentir el calor en una zona determinada.

En el catálogo puedes encontrar sistemas como las estufas de cuarzo y las estufas halógenas. En estos aparatos tiene más sentido pensar en la distancia y zona que quieres calentar que plantearlos simplemente como sustitutos de la calefacción de toda la vivienda.

Esta característica puede resultar útil, por ejemplo, cuando permaneces durante bastante tiempo en una misma zona del salón, dormitorio o espacio de trabajo y no necesitas calentar otras habitaciones.

¿Cuánta potencia necesitas para calentar una habitación?

La potencia, expresada en vatios (W), es uno de los primeros datos que solemos mirar al comprar un aparato de calefacción. Sin embargo, no existe una equivalencia universal entre vatios y metros cuadrados.

Dos habitaciones de 15 m² pueden necesitar cantidades de calor diferentes.

¿Por qué? Porque también intervienen:

· La altura del techo.

· El aislamiento de paredes y ventanas.

· La temperatura exterior.

· Las pérdidas de calor.

· La orientación de la vivienda.

· La temperatura que quieres alcanzar.

Por tanto, las recomendaciones de superficie indicadas por el fabricante deben utilizarse como referencia para ese modelo concreto, en lugar de asumir que cualquier aparato con la misma potencia calentará exactamente los mismos metros cuadrados.

¿Cuánto consume un calefactor eléctrico?

Para conocer el consumo eléctrico hay que relacionar potencia y tiempo de funcionamiento.

Un calefactor de 2.000 W funcionando a máxima potencia durante una hora tendría un consumo teórico de:

2.000 W ÷ 1.000 × 1 hora = 2 kWh

Si funcionase durante media hora a esa misma potencia, serían aproximadamente 1 kWh.

Para calcular el coste habría que multiplicar los kWh consumidos por el precio que pagues por cada kWh según tu tarifa eléctrica.

Por ejemplo:

Consumo (kWh) × precio de la electricidad (€/kWh) = coste de utilización

Es una forma bastante más precisa de comparar el gasto que clasificar un aparato simplemente como “de bajo consumo”.

Además, si el aparato dispone de termostato, diferentes niveles de potencia o ciclos de encendido y apagado, el consumo efectivo puede ser inferior al resultado de calcular varias horas funcionando continuamente a máxima potencia.

Qué mirar antes de comprar un aparato de calefacción

El uso que vas a darle

Empieza por aquí.

Para calentar rápidamente una estancia durante periodos cortos puede interesarte un calefactor. Si buscas que el aire de una habitación vaya adquiriendo temperatura progresivamente, puedes valorar un convector. Y si necesitas calor principalmente alrededor de una zona determinada, una estufa eléctrica puede encajar mejor.

Elegir primero la tecnología evita comparar aparatos que en realidad están pensados para usos diferentes.

Los niveles de potencia

Un aparato con varios niveles permite adaptar su funcionamiento a cada situación.

No siempre necesitarás utilizar la potencia máxima. Poder seleccionar diferentes niveles resulta útil cuando quieres mantener el confort una vez que la estancia ya se ha calentado o necesitas menos aporte de calor.

Termostato

Conviene diferenciar entre regular la potencia y regular la temperatura.

Un selector de potencia permite decidir a qué nivel funciona el aparato. Un termostato, en cambio, permite controlar su funcionamiento en función de la temperatura.

Comprueba las especificaciones del modelo si esta función es importante para ti.

Temporizador y programación

Si tienes horarios bastante definidos, un temporizador puede evitar que el aparato permanezca funcionando más tiempo del necesario.

Antes de comprarlo, comprueba exactamente qué permite programar cada modelo, ya que no todos los temporizadores ofrecen las mismas posibilidades.

Seguridad

En aparatos que generan calor conviene revisar siempre los sistemas de seguridad incorporados por el fabricante.

Dependiendo del modelo, puedes encontrar protección frente al sobrecalentamiento o sistemas de desconexión en caso de vuelco.

También es importante respetar las distancias y condiciones de instalación indicadas en el manual, mantener libres las entradas y salidas de aire y evitar cubrir el aparato durante su funcionamiento.

Una forma sencilla de elegir

Si dudas entre varios aparatos, empieza respondiendo a estas cuatro preguntas:

1. ¿Qué habitación quiero calentar?
No plantea las mismas necesidades un baño utilizado durante unos minutos que un salón en el que vas a permanecer varias horas.

2. ¿Quiero calor inmediato o progresivo?
Esta respuesta puede ayudarte a decidir entre un calefactor y un convector.

3. ¿Necesito calentar toda la estancia?
Si buscas principalmente calor cerca de donde estás, una estufa puede tener más sentido que intentar elevar rápidamente la temperatura de toda la habitación.

4. ¿Cuánto tiempo estará funcionando?
Si vas a utilizarlo muchas horas, presta especial atención al control de temperatura y a las posibilidades de regulación del aparato.

Una vez definido el uso, resulta mucho más fácil comparar potencia, funciones, tamaño y precio entre modelos que realmente responden a la misma necesidad.